Las aplicaciones de la impresión 3D en medicia están demostrando ser una herramienta eficaz en multitud de procesos, desde la fabricación de implantes, prótesis, modelos pre-quirúrgicos, guías quirúrgicas hasta la fabricación de tejido vivo.

En el caso de los implantes protésicos, la principal aplicación es la fabricación en metal, titanio, de prótesis de cadera, vértebras, esternon, y casi cualquier hueso o articulación que un paciente necesite ser tratado.

El titanio es uno de los metales que está ampliamente disponible para impresión 3D en metal, y es el más indicado para prótesis internas. La impresión 3D aporta el plus de fabricar geometrías complejas, más ligeras y resistentes y completamente personalizadas para cada paciente.

Los modelos médicos obtenidos a partir de imágenes TC (tomografía computerizada) permiten crear un modelo físico a escala real de una sección interna del cuerpo que debe ser tratada. Esto permite preparar la cirugía al más alto detalle y en algunos casos, descubrir información que de otra forma no hubiera sido posible.

Además de los modelos médicos, las guías quirúrgicas también se están aprovechando de las ventajas de la impresión 3D, se fabrican de forma rápida, económica y sobre todo, precisa.

En el apartado de bioimpresión 3D, se está produciendo toda una revolución. La adaptación de sencillas impresoras 3D permite crear estructuras tridimensionales con materiales biocompatibles y depositar de forma precisa material vivo. Ya se han recreado formas sencillas, como puede ser una oreja, pero también se está creando tejido vivo para uso en análisis clínicos. El futuro permitirá que se lleguen a 'fabricar' órganos vivos.